En una declaración, el Grupo también consideró que no debe imponerse una cuarentena a los viajeros procedentes de esos países como parte de las medidas destinadas a contener el brote.
La imposición de tales prohibiciones podría generar una sensación infundada de control y hacer disminuir el número de agentes de salud que prestan apoyo voluntario a las labores de prevención y control de la enfermedad.
Semejantes medidas, además, podrían ir en detrimento de operaciones comerciales esenciales para hacer llegar a los países afectados suministros básicos como alimentos, combustible y material médico, lo que no haría sino agravar la difícil situación humanitaria y económica que atraviesan.
Agregó que las mejores medidas de protección para los países no afectados estriban en acrecentar la vigilancia para detectar y diagnosticar casos con prontitud y contar con personal preparado y planes operativos para atender todo caso sospechoso.


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