FABULAS DE HISOPO­El burro y el lobo (adaptación).

AL VUELO

Por Pegaso

Estaba un burro pastando en la pradera cuando de pronto surgió del bosque un terrible lobo. 

El burro, al mirarlo, se echó a temblar porque sabía que no tenía forma de huir. 

Se veía ya en las fauces del lobo y decía para sí mismo: 

-¡Hay de mí!¿Qué debo hacer? Si huyo por el campo el lobo, que es más veloz que yo, terminará por alcanzarme. Y si le hago frente sus fuertes garras terminarán por destrozarme. 

En esos pensamientos estaba cuando el lobo llegó a su lado. 

El burro, que no era tan tonto después de todo, empezó a caminar en sentido contrario, cojeando de una pata. 

-¡Ya eres mío!­ -dijo la fiera. ­

-¡Espera!­ -contestó el burro. ¿No ves que tengo una espina clavada en mi pata? Si me la arrancaras con tu fuerte hocico no correrías riesgo alguno de ahogarte cuando me devores. 

El lobo se acercó a la pata trasera del asno para sacar la púa y en ese momento el burro le dio tan fuerte patada que le tumbó todos los dientes y el lobo se fue ahullando de dolor, reprochándose a sí mismo: "La culpa es sólo mía. Si mi oficio es el de carnicero, ¿por qué me me metí a curandero". 

MORALEJA: No cambies de oficio si no recibes beneficio.


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