Maduro informó que el gabinete económico presentará el próximo lunes ante el Banco Central "un nuevo" sistema de asignación, con la "participación de todas las empresas privadas del país". Espera ponerlo en marcha de manera inmediata.
El Estado monopoliza las divisas en el país petrolero mediante un férreo control de cambios establecido en 2003 y las vende al sector privado para la importación de productos e insumos.
Sin dar detalles, Maduro aseguró que contempla "cambiar algunas leyes" y "flexibilizar" mecanismos.
Ante la sequía de divisas, los empresarios deben acudir al mercado negro, en el que las cotizaciones multiplican 40 veces la tasa oficial, lo que dispara la inflación, proyectada en más de 2,300% para este año por el FMI.

Además, una severa caída de las importaciones ha agravado la escasez de alimentos básicos y medicinas.
Entre declaratorias de default por pagos atrasados de bonos de deuda del país y PDVSA, el gobierno de Maduro lanza igualmente una criptomoneda, el petro, que según el gobernante socialista permitirá obtener "financiamiento" frente a las sanciones de Estados Unidos contra Venezuela.
El mandatario ratificó, como adelantó la semana pasada, que el valor de la criptomoneda será el equivalente al de un barril de crudo.
El precio de la canasta petrolera venezolana cerró esta semana en 59.06 dólares por barril, tras registrar en 2017 una media de 46.66 dólares frente a la de 35.15 dólares de 2016.


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